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Estado de derecho oligárquico y justicia (Pro) electoral.

"Lo que se busca lograr con la judicialización de la política a través de un Estado de derecho oligárquico es prohibirle al pueblo la posibilidad de elegir".

Por Cristian Taborda.



Los últimos procesamientos del juez Claudio Bonadio a 92 intendentes vinculados al peronismo por malversación de fondos públicos desde el periodo 2003-2015 no hace nada más que exhibir y exponer deliberadamente la relación íntima entre el poder ejecutivo y el poder judicial. Está medida por parte del magistrado se hace días después de que la gobernadora Maria Eugenia Vidal decidiera no desdoblar las elecciones bonaerenses alineándose a las órdenes de Marcos Peña, que es quien lleva las riendas de las decisiones en materia electoral junto a Duran Bárba, Vidal decidió hacer el sacrificio e ir por todo o nada acompañando a Mauricio Macri en la boleta, de cara a las elecciones presidenciales de Octubre, haciéndose cargo de las consecuencias que eso podría llevarle ante la desaprobación de la gestión del actual presidente y la caída de imagen que llega a rozar el sesenta por ciento según las principales encuestadoras, la gobernadora asume el riesgo poniendo en juego su proyección y capital político.

Estos procesamientos tomados como un acto de extorsión por los intendentes y el Partido Justicialista de la Providencia de Buenos Aires desnuda el intento de domesticar a la oposición que trabaja fuertemente en un armado amplio para confrontar con la gobernación teniendo un gran anclaje en el Kirchnerismo, esto se debe a que la imagen de Cristina Kirchner en la provincia supera ampliamente el cincuenta por ciento en algunas secciones electorales y es lo que inquieta al gobierno, en cambio para los intendentes es absolutamente necesario apoyarse en la ex presidenta para lograr las intendencias.

No queda sólo ahí la inquietud de la alianza gobernante sino que por lo bajo sospechan el acercamiento y principios de acuerdo entre el kirchnerismo y el massismo, al menos, por ahora, en la provincia de Buenos Aires lo que dilapidaria el intento de reelección de la gobernadora y pondría en jaque un segundo mandato del presidente.
La imagen e intención de voto que sostiene la senadora de Unidad Ciudadana, a pesar de las diversas acusaciones por hechos de corrupción,  el desprestigio mediático y el desgaste de haber estado 8 años en el gobierno, asociado al malestar social, la desesperanza y desilusión de gran parte del electorado que voto y creyó en cambiemos, que hoy se ve disuelto, sumado al principal problema que es la economía, hacen una combinación explosiva para el gobierno difícil de afrontar y sin logros para mostrar lo lleva a anclarse en la judicialización de la política, con el único objetivo de sobrevivir persiguiendo a la oposición y posicionando al Kirchnerismo como una banda delictiva y cuando no a todo el peronismo, algo que le despierta cierta esperanza teniendo en cuenta el caso de Brasil que arranco con la destitución de Dilma Roussef, la prisión de Lula y llevó a Bolsonaro a la presidencia.

Es la gran encrucijada de cambiemos la unidad del peronismo y mantener la estabilidad ficticia del dólar, estabilidad que según analistas económicos de la ortodoxia se pone en riesgo a medida que se acerquen las elecciones, una desestabilización cambiaria arruinaría cualquier expectativa electoral y haría impredecible el escenario de cara a octubre.

Hay una gran paradoja que desvela al gobierno que puede ser su llave a la reelección o su final fatal, si Cristina es candidata puede y tiene chances de ganar, algo que sería inimaginable e inadmisible para una parte de lo que se denomina "círculo rojo", pero a la vez para el principal asesor del presidente, Duran Barba y para el jefe de gabinete Marcos Peña la candidatura de la senadora es lo que garantiza la reelección ante el desastre económico que se lleva acabo. La otra disyuntiva que desvela a la alianza es si Cristina Kirchner desiste de ser candidata y hace su “renunciamiento”, esto sentenciaría cualquier posibilidad de reelegir definitivamente, ante esta situación se presenta una alternativa que dejo entrever un prestigioso periodista hace pocos días: “candidata o presa”, la segunda opción deja múltiples posibilidades de acontecimientos no previstos ¿se animaría el gobierno a asumir los costos de encarcelar a la principal dirigente de la oposición en plena campaña electoral?.
Para llevar adelante ese objetivo es indispensable contar con una parcialidad de la justicia como nunca antes vista ya que se dictaria una sentencia con condena firme, lo necesario para que el Senado realice el desafuero según la doctrina Pichetto, con una velocidad inusitada para un juicio por hechos de corrupción.
No sólo alcanza con la justicia oficialista sino que además la aventuranza necesitaría un aval de la opinión pública, el consenso incondicional de los grandes medios de comunicación, con los cuales ya cuenta, y un giro judaico en el Senado, nada fácil pero no imposible cuando la realidad aprieta.

Los movimientos que se vienen dando hace unas semanas en Comodoro Py con los procesamientos y declaraciones indagatorias evidencian las maniobras de un poder judicial al servicio electoral de una minoría que gobierna, en el que se describe un Estado de derecho oligárquico tal como define el filósofo francés Jaques Ranciere “donde una minoría profesionalizada y supeditada al poder económico monopoliza la representación política y excluye de facto de la participación política a la
mayoría”. Lo que se busca lograr con la judicialización de la política a través de un Estado de derecho oligárquico es prohibirle al pueblo la posibilidad de elegir. La utilización de la justicia para perseguir y deslegitimar ex funcionarios, candidatos, intendentes, gobernadores, sindicalistas, empresarios y periodistas busca la desmoralización y destrucción de la persona para invalidaría ante la opinión pública, en complicidad con los medios con campañas de desprestigio que parecen una analogía de los “dos minutos de odio” que narraba Orwell en “1984”, así una vez deshumanizada y siendo el enemigo al cual aniquilar, hasta siendo capaz de “dar la propia vida” (para que no vuelva) dixit Mirtha Legrand, asi se pueden limitar las posibilidades de que mirar, escuchar, leer y votar y luego hacer una preselección sobre candidatos que pasen cierto control de calidad, candidatos que garanticen el status quo y se subordinen a la actual política internacional en la cual Argentina se encargue de ser el proveedor de materias primas de EEUU, quien en guerra comercial con China, tiene además productos que vender para mantener su superávit comercial y exportar su trabajo al mundo. Es tratar de volver a poner en pie un Estado al servicio de la minoría ya que el ajuste y el achique del gastó no recae en el sector publico sino en el sector privado y principalmente en los trabajadores, los generadores de riqueza. Se propone volver a un estado pre Peronista, donde se busca deshacer todos los derechos logrados por y para los niños, trabajadores y jubilados, volver a un estado de una dimensión cuasi pre capitalista en muchos aspectos en el cual se desploma el consumo, la inversión y el cierre de empresas que no cesa, algo insólito en cualquier país inserto en un sistema capitalista global, es la vuelta a un proceso de reorganizacion oligárquico, a un Estado de derecho oligárquico al cual se le garantiza sólo la justicia a la minoría gobernante, dónde el pueblo en su totalidad queda excluido.

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